• • • El final del amor consiste en la incapacidad de generar más recuerdos comunes, en empezar a contar nuestra historia en dos versiones distintas.
• • • No sé qué será para los físicos la Ley de Conservación del Momento. Para mí es el instante, que debería protegerse por decreto, en que me despierto a tu lado y recuerdo que es sábado.
• • • Si se nos acaban los calificativos, es que va siendo hora de los verbos.
• • • Los pasos de mis gatos delimitan las fronteras de lo que yo llamo mi patria.
• • • Ay, si el regalo de un libro fuera siempre acompañado por una bolsita con el tiempo necesario para leerlo.
• • • Acaso el poeta no sea nada más y nada menos que una antena.
• • • Lector, deja el poema mejor de lo que lo encontraste.
• • • El que escribe es nuestra versión más libre.
• • • Nunca se ha sabido de la Primera Guerra Mundial Felina o de un Campo de Concentración de Ardillas o del Ministro de Defensa Vacuno. Dichosos los animales, sin Historia de la que avergonzarse.
• • • Hay un límite para la cantidad de intimidad ajena que somos capaces de soportar.
• • • La culpa a veces no es más que el deseo de ser protagonista en el dolor del otro.
• • • Los corazones grandes, en los que entra y sale mucha gente, de vez en cuando necesitan cerrar al público para hacer limpieza e inventario.
ANA PÉREZ CAÑAMARES, Ley de conservación del momento, Ediciones de la Isla de Siltolá, 2016, 84 págs.
