Mostrando entradas con la etiqueta Merini Alda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Merini Alda. Mostrar todas las entradas

Cuatro poemas de Alda Merini traducidos por Emilio Coco


EL pájaro de fuego
de mi mente enferma,
este gorrión gris
que vive en lo profundo
y me hace temblar
con su continuo pío
pues parece inerme,
necesitado de amor,
a veces tiene una voz
tan tierna y nueva
que bajo su triunfo
dicto el poema.



HOJAS BLANCAS

XVIII

Las hojas blancas son la desmesura del alma
y sobre este sabor agridulce
querré un día morir,
porque la hoja blanca es violenta.

Violenta como una bandera,
un abismo de fuego,
y así me compongo
letra a letra a lo infinito
para que alguien me lea
pero que nadie aprenda nada
porque la vida es un sorbo, y sorbo
de vida las hojas blancas
desmesura del alma.



ARRANCAD la poesía del canto,
el árbol de las voces,
las quimeras del sueño,
arrancadme a mí de mí misma,
para que vea mi corazón, latido
sanguíneo y dulce,
bajar al valle.
Mis misterios fueron los de Orfeo
y de otros pitagóricos ascetas
con su mensaje de paz
por pantanos deshechos.



AL VIEJO manicomio
te acercabas de niño
y me traías siempre
una glicina de laurel
jugabas con los locos
fingiéndolos ladrones
oh bien nacido hermano
que no distingues nunca
el pecado del ocio
entre amor y espada.


ALDA MERINI, antologada y traducida por Emilio Coco en El fuego y las brasas: Poesía Italiana Contemporánea, Sial, Madrid, 2001, págs. 69-73.